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Sobre el Informe Goldstone
[6/11/2009]

Trascripción de las palabras de la Periodista Ana Jerozolimski en la conferencia convocada por OSU - Primera parte

La Organización Sionista del Uruguay convocó a una interesante conferencia sobre El Informe Goldstone de la conocida periodista, Directora de Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski, el pasado 4 de noviembre en Centro Maimónides.

 

A continuación la trascripción de sus interesantes y conocedoras palabras, luego de las cuales el público presente le hizo numerosas preguntas que Ana Jerozolimski respondió con su habitual solvencia.

 

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La OSU me invitó a dar una charla sabiendo que me siento en casa cuando vengo.

Los temas en Israel son siempre variados y objeto de polémica y requieren mucha atención; con Israel en realidad la cosa es elegir cual es el tema más candente y en el intercambio con OSU surgió el tema del Informe Goldstone que creo que es muy relevante en estos momentos. Justamente hoy en la Asamblea General de la ONU se debatía el pasarlo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas así que es simbólico que hoy nos encontremos, pero más allá de los mojones en el camino que se vayan dando con respecto al Informe Goldstone, hay cosas que es bueno que sepamos.

Quisiera comenzar con dos comentarios que podrían ser también el resumen de esta charla, pero que pueden ir bien al principio también.

Uno es que no tengo ninguna duda de que hay lo qué criticar en el Informe Goldstone, (llamado así por el nombre del juez que encabezó la comisión y lo redactó, el juez Richard Goldstone, judío sudafricano), pero eso no quiere decir que sea imposible que haya estado mal algo durante la guerra, que toda acusación de que Israel en algo actuó mal sea una diatriba, ni que sean todos antisemitas.

Siempre trato de ser muy cuidadosa, inclusive cuando no judíos critican a Israel, - yo suelo decir “no escribo con las vísceras”, es cuestión de estilo, ¿no? – suelo no apresurarme y no acusar de boca para afuera ni dentro de mi corazón, a cualquiera que critica a Israel de antisemita. Realmente pienso que es un craso error. Hay formas y formas y todos podemos palpar – no hay que ser periodista ni académico para eso - cuando se trata de una crítica legítima dicha con preocupación o simplemente como análisis de las noticias, y cuando va acompañada sí de eso que llamamos antisemitismo o antisemitismo disfrazado de antisionismo.

Habiendo hecho esta salvedad digo claramente que en mi opinión hay mucho para criticar del Informe Goldstone.

Me parecen locuras los artículos que califican a Goldstone mismo de antisemita y no por ese análisis semántico de cómo va a ser antisemita si es judío y tiene una hija viviendo en Israel.  Pero en el informe hay muchos errores que él, como juez serio, no debería haber cometido, -  y con el informe me refiero no solo al resultado escrito en esas casi 600 páginas, sino a todo el proceso que acompañó su elaboración.

Antes de entrar más en detalles, quiero reiterar algo que mencioné al principio y es que en toda guerra todos sabemos qué situaciones se crean, puede haber excesos, puede haber -¡ni qué hablar!- errores que se cometen en el campo de batalla. Israel tiene, en mi opinión, la responsabilidad de investigarlos. No por Goldstone ni por la ONU, por Israel, por nosotros, por la condición judía y por los parámetros que sí en Israel son diferentes a pesar de las acusaciones de que somos objeto continuamente. Israel, en mi opinión, sí tiene parámetros morales que lo guían que son diferentes, por eso tiene que investigar si algo está mal, no porque Goldstone diga tal o cual cosa.

Pero no podemos hacer caso omiso del hecho de que el Informe Goldstone está elaborado por la ONU, - y no todo el mundo tiene la sensibilidad respecto a la ONU que nosotros tenemos con buenas razones, - tiene un peso y es un elemento en la política internacional que hay que tener en cuenta. Aunque Netaniahu haya dicho en el plenario de la Kneset, hace poco, “ningún militar israelí va a ser acusado de crímenes de guerra”, y yo entiendo que no es que él dice que no puede ser que alguien haya actuado mal, sino que ”no vamos a dejar que ellos, hipócritas, nos juzguen cuando en realidad no les importa la vida humana” – estoy parafraseando a Netaniahu -, no podemos olvidar que esto ha generado – si por tendenciosidad anti-israelí, por hipocresía, por lo que sea –una situación internacional de la que Israel tiene que ser consciente. Por eso - y esto nuevamente antes de entrar a los ejemplos concretos de porqué digo que hay cosas para criticar en el Informe Goldstone – yo creo que Israel se equivocó, cometió un craso error al no colaborar con la Comisión Goldstone.

Es un tema discutible, por supuesto. Yo entrevisté, por ejemplo, cuando salió esto, al portavoz del Misrad Hajutz, la Cancillería israelí, que me dijo “Para qué, para que después igual inventen lo que quieran contra nosotros y encima van a decir ‘el informe salió también después de haber investigado el lado israelí’”. También esa es una posición legítima y comprensible.

Aclaro que la decisión israelí de no colaborar con la Comisión no significaba que los israelíes tuvieran prohibido prestar testimonio si querían. Si querían llamar a alguien de la Comisión podían hacerlo y cada uno tenía libertad de ir.

Hubo una médica israelí, olá – no sé si jadashá, pero oriunda de la ex Unión Soviética – en cuya clínica cayó un misil, un cohete Kassam, en Ashkelon. Hubo serios destrozos, ella estuvo herida, el lugar quedó destrozado realmente, y ella dijo – yo no logré hablar con ella personalmente, cuando la pude llamar estaba en Ginebra prestando testimonio - pero por lo que leí ella dijo, “estaba hablando a la pared”. Un sentimiento subjetivo, quizás eso no sea un elemento de análisis de un documento jurídico, pero la sensación de ella era esa, de que las cosas estaban dictadas de antemano.

Igual creo que Israel debería haber colaborado con la Comisión, por lo menos para hacer el esfuerzo de demostrar todo lo que de su lado podía demostrar.

Hay que hacer una distinción – primero recordemos, quizás lo tomé como algo obvio, pero aclaremos, la polémica que despertó el Informe Goldstone fue porque acusó a Israel y a Hamás, - no creo que Hamás deje de dormir de noche, pero en fin…- de crímenes de guerra y quizás también de crímenes de lesa humanidad.

Israel reaccionó airado – estoy segura de que muchos pensando genuinamente “no puede ser que Tzahal haya cometido crímenes de guerra” y otros diciendo “¿y a la ONU los vamos a escuchar?, cuando sabemos de su tendenciosidad y de la falta de proporción absoluta entre el tiempo dedicado a otros conflictos, mucho más cruentos sin duda, y a la situación que envuelve a israelíes y palestinos. En determinado momento… - les cuento que hasta el propio Goldstone, en una entrevista creo que en CNN, criticó una resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, porque en esa resolución supuestamente en base a su Informe ni mencionaban a Hamás.

Yo creo que ese fue uno de los pecados - si cabe el término - de Goldstone. Me cuesta creer que no sabía dónde se metía o qué misión aceptaba.  Yo no le atribuyo malas intenciones ni antisemitismo, pero el Informe no fue hecho en forma ecuánime y equilibrada. Quizás el problema principal es que aceptó estar al frente de una comisión dispuesta por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que está muy lejos de ser defensora de los Derechos Humanos. Eso ya lo colocaba en una situación de la que no sé cómo podía salir un informe diferente.

Ahí se habla de crímenes de guerra.

Los términos en política, en Derecho internacional, - no soy experta en Derecho internacional pero hablé con gente que sí lo es - tienen que estar basados en cosas concretas.

Excesos durante una guerra, – y no me refiero a errores, como que un cohete caiga mal por una coordenada que pegó diferente, mal calculada – me refiero realmente a excesos que podían haber sido evitados si se hubiera pensado de otra forma, no son sinónimo de crímenes de guerra. Uno podría decir “y bueno, si se actuó mal, se actuó mal”, pero acá estamos hablando de una comisión encabezada por un juez que llegó a una conclusión de valor jurídico en que se acusaba de crímenes de guerra, así que acá la terminología tiene su importancia.

Yo hablé, por ejemplo, – y lo publiqué en el Semanario Hebreo – con una ex profesora mía de Derecho Internacional, la profesora Ruth Lapidot, Profesora Emeritus de Derecho Internacional de la Universidad Hebrea de Jerusalem y ella me aclaró este tema de la diferencia entre excesos, problemas que ocurren en el campo de batalla,  - reitero, no errores solo, - y lo que sí debe ser calificado de crimen de guerra.

Ella me dijo claramente que eso está definido en la Cuarta Convención de Ginebra. El daño intencional  a civiles y el ataque a infraestructuras civiles sin una necesidad militar totalmente comprobada pueden ser calificado de crimen de guerra. Ella estaba furiosa cuando la entrevisté por el Informe Goldstone, pero no como israelí solo, me dijo, como jurista, porque el Juez Goldstone sabe que en el Derecho internacional está por supuesto esa prohibición del ataque intencional contra civiles, pero también sabe que en Derecho internacional se dice claramente “a menos que el lugar donde se encuentran los civiles esté siendo utilizado como blanco militar”, con la previsión de que se avise que se va a atacar.

Cubriendo la guerra en Gaza, yo tenía la complicación técnica de que no puedo acceder a Gaza. Desde el golpe de estado de Hamás, Israel prohíbe - no los palestinos - que los israelíes entren a Gaza aunque tengan otras diez ciudadanías. Los periodistas podemos en general ir a cualquier lado, yo puedo ir a lugares donde otros israelíes no pueden, pero a Gaza no, por razones que creo comprensibles, aunque periodísticamente quisiera sí poder ir como iba antes. Pero, consciente de que estar ahí es irreemplazable, traté de suplir eso siempre con muchas llamadas y conversaciones y entrevistas por teléfono con palestinos, tanto asesores, o sea, gente de Hamás, como de la fuerza de seguridad, médicos, en fin. Y estaba hablando con un médico del hospital Shifa, el hospital central de Gaza y yo le comentaba -  por esas cosas que se sabían, esas noticias que circulan por todos lados – que la comandancia máxima de Hamás, los líderes máximos políticos y no descarto que también muchos de los batallones armados, estaban escondidos en el sótano del Shifa de Gaza. Y él me dice “perdón, pero yo no puedo grabar más”.

¿Ustedes se imaginan si Israel hubiera avisado, como lo hizo en muchos otros operativos, que iba a entrar al Shifa de Gaza, no solo para terminar la guerra en ese momento, sino para traer la paz quizás a Gaza, - estoy yendo más adelante – aunque era meterse en la boca del lobo, para sacar a toda la comandancia de Hamás de allí, avisando antes para que pudieran mover a los enfermos -¿ustedes se imaginan si Israel hubiera hecho ese operativo, aunque no hubiera muerto ni un enfermo? No quiero ni pensar en la tormenta internacional. Y la profesora Lapidot me decía “él sabe, el juez Goldstone sabe de esa aclaración en Derecho internacional de que si un lugar es usado como blanco militar sí se le puede atacar aunque haya ahí civiles”.

Claro que en este tema hay situaciones muy complejas, muy complicadas. Pero yo le pregunté a la Prof. Lapidot sobre esto, porque hubo situaciones en las que Israel bombardeó edificios en los que se sabía por cierto que desde ellos Hamás disparaba hacia Israel, y después aparecían escenas terribles (no estaba fabricada la foto, lamentablemente), un edificio donde había diez familias con, no sé, diez hijos cada uno, y la mayoría había muerto. Claro, Israel no sabía qué había exactamente en cada edificio, solo sabía que se los usaba para desde allí disparar a Israel y no solo eso, sino usando a los propios civiles como escudo para disparar mejor hacia Israel. Y ella me decía que era realmente una situación compleja, porque andá a demostrar que no sabías y además está el tema de la proporcionalidad. ¿Podés atacar un edificio aunque exista el riesgo de que allí haya civiles porque sabés que están escondiendo ahí un rifle?, no. Pero si sabés que alrededor de ese edificio hay diez lanzacohetes de los que disparan todo el día a Sderot, y sabés también que hay diez civiles escondidos, entonces, ¿no tenés que disparar, no podés disparar? O sea, hay muchas situaciones –no sé si llamarlas límite, es poco fácil de definir. Lo claro es que la intención de atacar a civiles es esencial cuando se habla de crímenes de guerra.

El tema es también el doble uso que Hamás hacía de los civiles.

Hay que recordar - y eso relacionado a una de las aclaraciones que hice al comienzo, - que el hecho que los enemigos de Israel, Hamás en este caso – violen sistemáticamente, abiertamente, sin ningún problema, los derechos humanos, eso a mi criterio – y lo digo como ciudadana israelí – no justifica que Israel haga lo mismo. No quiero que se llegue a una situación de la ley de la selva. No lo quiero no por Goldstone ni por la ONU, sino por nosotros. Pero indudablemente es un gran desafío lidiar con esa situación en la que uno tiene que defenderse, sabiendo qué es lo que hace el otro lado.

No justifica usar los mismos medios que ellos, creo que afortunadamente eso no se hace, pero es verdad que Hamás coloca a Israel en situaciones en las que a veces el dilema es: corro el riesgo de dañar a gente que no debe ser dañada, o corro el riesgo entonces de que ellos puedan matar mejor a los nuestros.  Y el problema de Gaza a Israel no se puede medir solo en cuantos muertos. Claro, es incomparable la cantidad de muertos palestinos en la guerra y la de los que ellos lograron matar en Sderot y en el sur, lo que se llama Otef Aza, la zona que rodea la franja de Gaza, los kibutzim del sur. Pero la intención de cada Kassam es matar a varios israelíes, y no es cuestión de puntería, es una cuestión de hostigamiento constante. A mí me ha pasado, por ejemplo, en Ein Hashloshá, donde tengo muchos amigos y acá hay una amiga que la hija está allí, y una de las javerot uruguayas me decía “yo, si suena la alarma” – la alarma contra los misiles, ¿verdad? Tzeva Adom que le llaman  - “y yo estoy acá con mi mamá” y me mostraba a una señora muy mayor, que camina muy despacio - “yo ni me muevo, si sé que igual no llego a ningún lado”. Y eso era en el kibutz, con ambiente pastoral, divino. Y en Sderot, donde fui muchas veces, pero yo misma que puedo correr todavía, llegaba y lo primero que hacía era ver donde están esos mini refugios de cemento que se construyeron que ya a esta altura están decorados con pajaritos y mariposas. O sea, divisar a cada lado, según donde esté, a donde tengo que correr, porque son quince segundos, ¿qué alcanzás?

Y vi gente que estaba en el mercado, señoras mayores – y vos decís, bueno, uno se acostumbra a todo – que saben que no van a llegar a ningún lado, ellas ni corren.

¿Eso quiere decir que Israel puede cometer crímenes de guerra? No. Pero es verdad que los terroristas colocan a Israel en situaciones totalmente imposibles.

Hablé antes del tema de la proporcionalidad, y hay algo que también me explicó la Prof. Ruth Lapidot, - “está en las convenciones, no lo inventé yo” me decía ella - un término en Derecho Internacional que es jus ad bellum y jus in bellum. O sea, la proporcionalidad antes de que se lance una guerra o – acá hay abogados que lo saben mejor que yo – cuando ya estallaron las hostilidades. Ella me decía, si arrasás Gaza, entrás con diez mil tanques porque te tiraron una vez un cohete, eso no es proporcional según el Derecho Internacional. Pero cuando finalmente se decide que hay justificativo para entrar a la guerra, - como la situación clara que Israel vivió de ocho años de constantes disparos de cohetes desde Gaza hacia Israel -, en el momento en que ya entrás en la guerra no hay reglas exactas en el Derecho Internacional de hasta cuánto hacés.

Me acuerdo una de las épocas de esas crisis tan asiduas entre Israel y los palestinos en que la autoridad Palestina estaba todavía en Gaza, que de un edificio determinado que ya no existe disparaban constantemente cuando pasaban las tropas israelíes o habitantes de los asentamientos. Ese edificio creo que tenía dos o tres pisos y entrevisté al Jefe del Comando Sur en ese momento Gral. Iom Tovzania  a quien los palestinos criticaban porque hizo destruir ese edificio desde el aire, y me decía “¿Qué se piensan? Inclusive en las reglas de guerra, ¿qué está escrito?, ¿si te dispararon de dos pisos vos no podés disparar de más de tres?” Si ya es una situación en la que tenés que defenderte, no está claro cuál es el límite.

Uno de los elementos evidentes en el Informe Goldstone  - aclaro que leí el resumen a la prensa que fue publicado por la propia comisión, no las 600 páginas – un elemento claro es que el informe dice que lo de las papeletas de advertencia que Israel tiraba no es serio. Para aquellos que no saben de qué se trata, Israel lanzó millones de papeles en diferentes instancias, advirtiendo cuando se iba a atacar un lugar donde se sabía que se escondían radicales de los centrales, pero más que nada cuando quería atacar depósitos de armas, de municiones, o lugares clave desde los cuales se disparaba hacia Israel. Si sabían que había civiles ahí, lanzaban esas papeletas desde el aire escritas en árabe advirtiendo que salieran. Para el juez Goldstone “ze lo retziní”, eso no es serio. Será que no las mandaron por mail, con sorna lo digo. El dijo concretamente que eso no era serio. Hablé con un piloto de combate – claro, evidentemente él me daría la visión oficial de Tzahal, no era un analista independiente – que me contó de misiones que habían sido canceladas porque vieron que del lugar al cual se había avisado no se había retirado a nadie, o por información de último momento que cambiaba las cosas.

Claro, no podemos ser ingenuos, todos vimos las imágenes, no es que atacaron solo cuando estaban seguros de que ningún civil iba a morir, evidentemente esa no fue la situación, pero se hizo un intento de advertirles. Yo vi directamente transmisiones de la televisión de Hamás en Gaza en la cual un integrista que vociferaba muy orgulloso que habían recibido llamadas del ejército israelí de que se vayan, ¿pero nosotros nos vamos a ir? En lugar de exhortar a la gente que se vaya para evitar muertes civiles, llamaban a que vengan, a proteger el simbolismo, si igual van a llegar a Alá, a él qué le importa. Es una concepción de mundo, de vida o de muerte, que por supuesto complica el lidiar con estas cosas.

Pero para Goldstone eso no era en serio.

Fue al parecer muy serio para alguien que entiende más, se ve, de lo que es no solo la teoría sino la práctica de las guerras. Durante la guerra misma, en una entrevista en vivo de la BBC, salió el Coronel Richard Kemp. El fue jefe de las tropas británicas en Afganistán, peleó en misiones en Irlanda del Norte, creo que en Bosnia también – yo publiqué la trascripción exacta de lo que dijo hace poco en Semanario Hebreo también porque habló ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en una de las etapas del proceso después de la publicación del informe. Él dijo lo mismo que había dicho en la entrevista en la BBC, que nunca en la historia de las guerras un ejército hizo tanto para minimizar las bajas civiles como lo hizo entonces la Fuerza de Defensa de Israel.

Es un testimonio de un coronel británico, no judío, no sé si especialmente simpatizante de Israel, pero cabe suponer que al menos alguien que sabe analizar lo que pasa en el campo de batalla.

Pero para el informe Goldstone esos intentos de avisar no eran serios. Ese es otro punto que creo que sí hay que criticar.

Otro punto que aparece en el Informe Goldstone es la acusación a Israel de que impuso un sitio a civiles para que no pudieran tener alimentos ni agua.

Todos sabemos de la situación polémica dentro del propio Israel, y hay razón para que sea polémica, del sitio a la Franja de Gaza que se impuso después de la retirada israelí porque en lugar de posibilidad de apertura hubo una intensificación de los disparos de Kassam, luego el secuestro de Guilad Shalit, como todos sabemos, - es polémico, no solo por consideraciones morales sino también políticas. Israelíes de diferentes tendencias se preguntan “¿y eso sirve?” No es solo ‘se lo merecen’, ¿sirve? ¿No estás castigando a todos por los crímenes de Hamás? O sea, hay muchos elementos para polemizar.

Pero en cuanto a la guerra misma, con esa acusación de que Israel quería impedir la posibilidad de la población de acceder a agua y alimentos, que por supuesto no es una situación que si, “bueno, me voy al almacén y vuelvo en seguida”. El hecho es que durante los combates Israel, - no en seguida, pero bastante pronto - , abrió un intervalo de algunas horas  durante el cual podían los civiles se podían aprovisionar e Israel se comprometió a no tomar iniciativa de hostilidades en ese lapso.

Es verdad que hay muchos casos de que la gente ya tenía miedo de salir, y Hamás en ese lapso no cesaba sus hostilidades, y es más, en muchos casos hubo información de que aprovechaban esas horas para pasar, por ejemplo, una ambulancia con hombres armados, cosas por el estilo, lo cual lleva a otro tema, relacionado a crímenes de guerra, los ataques a equipos médicos.

Otro elemento que aparece en el Informe Goldstone es que “Israel dice” - hablando de los civiles en el medio de las armas – “que Hamás oculta o usa armas junto a sus civiles, nosotros no hallamos pruebas”. Yo realmente pensaba, debo estar leyendo mal, o sea, las pruebas ya no estaban, murieron allí con los misiles de Hamás.

Durante la guerra – ustedes saben, los periodistas recibíamos a través de e-mail a cada rato información del dober Tzahal, el representante o portavoz del ejército, y de diferentes organizaciones del gobierno, de organizaciones de Derechos Humanos que criticaban a este, apoyaban al otro, de los palestinos – desde el golpe de estado en Gaza entonces tenés que identificar quién es de la Autoridad Palestina, quién de Hamás - , muchas información. Cuando ya se había formado la Comisión Goldstone recibí entusiastas comunicados de una instancia que se presentaba como el “Centro Independiente Palestino de Gaza” pero que yo sabía que representaban a las autoridades de Hamás en Gaza, invitando a la población a prestar testimonio sobre los crímenes de Israel ante la Comisión llegada de la ONU.

O sea, - y creo que lo pueden haber entendido al principio, lo que comenté, -  no digo que los palestinos tengan razones para felicitar a Israel, ni digo que los palestinos no puedan auténticamente, - los que sufrieron las hostilidades, - sentir que Israel era responsable de toda la situación, - estoy tratando de ver desde el punto de vista interno palestino. Pero ustedes imagínense la situación – palestinos que sabían qué había pasado, que Hamás los había encerrado, o que sabían de lo que habían pasado sus vecinos, que no salieron porque Hamás les cerró las puertas de sus casas para disparar de allí a Israel, prestando testimonio a la Comisión de Derechos Humanos frente a los guardias de Hamás en forma “libre totalmente” para que Goldstone los escuche. O sea, es bien de esas situaciones en que uno dice si no fuera para llorar podría reírme.

 

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