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Palabras del Dr. Gerardo Stuczynski en Iom Hazicarón
[16-5-2006]

Palabras del Presidente de la Organización Sionista del Uruguay Dr. Gerardo Stuczynski en el acto de Iom Hazicarón realizado el 16 de mayo de 2006

En esta conmemoración los sentimientos se entremezclan: el recuerdo, el dolor, el agradecimiento, el orgullo, la rabia, la identificación. Inclinamos respetuosamente nuestras cabezas y rendimos homenaje a quienes cayeron en las luchas que debió enfrentar Israel por su supervivencia. Recordamos a quienes perdieron su vida en combate o en atentados terroristas, especialmente a los hijos de nuestra comunidad, cuyos familiares hoy nos acompañan.

 

Pilar Rahola, que estuvo en Israel en este último Iom Hazicarón, lo describe con acierto: ”Me maravilla esta cultura de la vida que tienen los judíos, cuya grandeza se basa en el recuerdo intenso por cada caído, por cada muerto”.

 

Y es verdad, por esa razón, el propio Gobierno de Israel, en una decisión cargada de simbolismo, ha escogido el día inmediatamente anterior a la celebración del Día de la Independencia como la ocasión más propicia para rendir tributo a quienes la  hicieron posible.

 

Desde su misma creación y en el transcurso de estos 58 años, Israel siempre manifestó su deseo de vivir en Paz. La respuesta que recibió por parte de sus vecinos árabes fue el reiterado intento de aniquilarlo.

 

A pesar de la desproporción de fuerzas, Israel logró repeler en forma hazañosa las agresiones. Sus soldados entendían muy bien que una victoria no podía conquistar la paz, pero una derrota significaba el fin. Muchos de ellos habían escapado del infinito abismo de la Shoá. Sabían que si sólo unos años antes hubiera existido Israel, el Holocausto no hubiera tenido lugar, y que si no triunfaban, no habría futuro para aquellos que habían sobrevivido.

 

Por su honor y coraje, valentía y desprendimiento, Israel no solo logró subsistir, sino que además construyó, en democracia, un país ejemplar. Integró a su sociedad  a millones de desplazados de todos los confines de la Tierra. Desarrolló una economía moderna y pujante y está a la vanguardia internacional en las ciencias, las artes, la tecnología y la agricultura.

 

Desgraciadamente, el altísimo precio que pagó para poder concretar esta realidad aún no fue suficiente. Sigue siendo objeto de ataques y sufriendo la pérdida de vidas humanas.

 

En estos últimos años la violencia terrorista ha cobrado más víctimas que en los 50 años siguientes a la creación del Estado.

 

Un poco más lejos, un nuevo aspirante a genocida, el presidente de Irán, califica al Holocausto de mito y vocifera su intención de borrar a Israel del mapa. La semana pasada acompañamos a los jóvenes de la FJS a una marcha y posterior concentración frente a la Embajada de Irán para manifestar explícitamente nuestro más enérgico repudio a estas declaraciones. Porque hemos aprendido a tomar muy en serio estas amenazas.

 

Cuando en Teherán realizan esos ostentosos desfiles militares en los que exhiben su armamento, podemos leer en el misil Shahab-3, que tiene capacidad para alcanzar a Israel,

un cartel que dice: “Israel debe ser barrido del mapa”. Cuando Hitler en 1920 expresaba su deseo de aniquilar a la raza judía, aún no tenía la capacidad de ejecutar el exterminio que luego implementó.

 

“La colocación de una bomba atómica no dejaría nada en Israel, pero apenas produciría daños menores en el mundo musulmán”. ¿Saben quien dijo esto? 

No fue Ahmadinejad la semana pasada, sino Alí Jamenei, líder religioso supremo de la República Islámica de Irán, en diciembre de 2000.

 

Alertamos  al mundo para que tome plena conciencia de la gravedad de estas afirmaciones por parte de un país que está empeñado en obtener armamento nuclear. Mientras, brinda apoyo logístico, entrenamiento, dinero y armamento a los grupos terroristas como Hizbolá y la Jihad Islámica, y por supuesto al Hamás, organización declarada terrorista por Europa y Estados Unidos y que los palestinos, lamentablemente, han elegido para que los gobierne.

 

Este movimiento fundamentalista islámico es responsable de docenas de los principales ataques suicidas en mercados, cafés, ómnibus y sinagogas que mataron a cientos de israelíes e hirieron a miles. A pesar de la presión internacional se mantiene intransigente en su postura de no aceptar los acuerdos firmados, no reconocer a Israel y de continuar la lucha armada para destruirlo.

 

Por eso la lucha por la paz aún continúa. La lucha por el derecho a vivir, a crecer y desarrollarse como pueblo independiente en su tierra ancestral prosigue.

 

Pero a diferencia de lo que ocurrió durante dos mil años, hoy, gracias a aquellos que no volvieron  y cuyo sacrificio no ha sido en vano, no estamos más librados a la buena voluntad de los gobernantes de turno.

 

Hoy tenemos una bandera, un ejército, un Estado propio.

 

Un lugar en el mundo que nos permite, sin olvidar el dolor por nuestras víctimas, soñar con un futuro mejor. Un futuro de tolerancia y respeto, en el que prime la vocación de construir.

Un futuro en el que se realice el supremo objetivo sionista, la concreción de una paz justa y duradera para todos los pueblos de la región.

 

Por información y afiliaciones:
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