PALABRAS DEL PRESIDENTE DE O.S.U. DR. GERARDO STUCZYNSKI [26-7-2006] Palabras del Dr. Gerardo Stuczynski, Presidente de la Organización Sionista del Uruguay, en el Acto de Solidaridad con Israel del pasado 24 de julio de 2006
Nos hemos reunido aquí convocados por los mismos sentimientos.
Venimos para expresar en forma colectiva, nuestra preocupación y nuestro dolor.
Venimos a manifestar claramente, con nuestra presencia, nuestra más absoluta solidaridad, identificación y nuestro más firme apoyo al Estado de Israel.
A pesar de la gravedad de la situación, la colectividad judía y los amigos que nos acompañan siempre, no estamos confundidos.
Sabemos quién combate para poder lograr convivir pacíficamente al lado de sus vecinos y quién tiene como objetivo destruir al otro, sin medir las consecuencias que su locura belicista le acarrean a su propio pueblo. 
Sentimos rabia y rebeldía ante la actitud de muchos actores nacionales e internacionales.
Corren presurosos a condenar a Israel por tomar represalias contra los actos terroristas de que es objeto.
La negligencia con la que analizan la seguridad de Israel, la ligereza con la que califican su reacción de excesiva o desproporcionada, sin ni siquiera mencionar los actos que la generaron, raya en lo inamistoso.
¿Nos preguntamos: desproporcionada respecto de qué?
Antes de que estallara esta crisis, desde setiembre del 2000, se produjeron:
22.406 ataques terroristas con armas cortas, blancas, pedreas, atropellamientos, linchamientos, disparos, autos bomba, explosivos, morteros, bombas, suicidas.
Se lanzaron más de 300 misiles Kassam, con un saldo de 1.119 muertos y 7.910 heridos.
Hoy tenemos soldados secuestrados, 220.000 personas corriendo a los refugios y más de un millón bajo el alcance de misiles que todos los días caen en pueblos y ciudades.
¿Es que es posible vivir así?
¿Qué haría cualquier otro país en el mundo si tuviera que enfrentar una situación como esta?
Después de una larga historia de sufrimientos, persecuciones, inquisición, pogromos, masacres, Holocausto, parece que no se puede evitar que se siga derramando sangre judía.
Pero, señoras, señores, instituciones, organizaciones sociales, partidos políticos, gobierno nacional, queremos decirles:
Después de casi 2.000 años, se terminó la etapa en que se podía derramar sangre judía impunemente.
Israel tiene el derecho y el deber de defender la vida y la integridad física de sus ciudadanos.
Tiene el derecho de vivir una vida normal, sin estar constantemente en peligro real e inminente.
Sus operaciones buscan neutralizar, de una vez por todas, esta amenaza.
Quienes criminalizan sus acciones deben entender de qué se trata este conflicto, que hunde a la región en derramamiento de sangre.
Su origen es la negativa del mundo islámico a aceptar el derecho a existir de Israel. En 1947 las Naciones Unidas, resolvieron crear dos estados para dos pueblos.
El pueblo judío, diezmado por el holocausto, aceptó la idea y construyó un Estado, que sin recursos naturales, hoy está a la vanguardia internacional en las ciencias, las artes, la tecnología, la medicina y la agricultura.
Los países árabes rechazaron la decisión y se lanzaron a una serie de guerras que tenían como objetivo declarado eliminar al Estado y arrojar a los judíos al mar.
Fue la primera acción bélica posterior a la Segunda Guerra Mundial y desde entonces Israel es la nación que ha padecido más guerras y terrorismo de todo el planeta.
Sus agresores prefirieron, no edificar su Estado y dedicar todos sus esfuerzos a evitar que Israel pudiera concretar el suyo.
Lo que trajo aparejado múltiples consecuencias.
Por ejemplo; en Israel no hay refugiados. En el intercambio de poblaciones que se produjo a raíz de la guerra, todos los que fueron expulsados de los países árabes que buscaron refugio en su seno, fueron integrados a su sociedad como ciudadanos plenos.
En cambio, los árabes bloquearon toda posibilidad de normalización de la vida de los refugiados palestinos. Los hacinaron en barracas para utilizarlos políticamente, y así justificar y perpetuar el conflicto.
Respecto a la educación; los niños en Israel, al igual que aquí en el Uruguay, reciben una educación basada en los valores primordiales que aquí todos compartimos: la paz, la vida humana, el amor, la familia, la tolerancia.
Los palestinos adoctrinan a sus niños en el culto a la muerte. Les inculcan que si mueren asesinando, gozarán de vida eterna en el paraíso junto a 72 vírgenes.
En las aulas israelíes los chicos toman como modelos a personalidades famosas o a futbolistas.
En las mezquitas y en las escuelas palestinas, los héroes nacionales, que homenajean en la radio y televisión, cuyos posters cubren los muros de la ciudad, son los terroristas.
Este tipo de educación es el verdadero enemigo de la paz.
Este tipo de educación es una fábrica de suicidas y explica porqué los palestinos han elegido a Hamás para que los gobierne.
Una organización fundamentalista islámica, declarada terrorista por Europa y EE.UU, responsable de los más sangrientos atentados.
El año pasado Israel se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza.
Lo hizo como muestra de buena voluntad, con la intención de hacer avanzar el estancado proceso de paz, en el marco de la Hoja de Ruta, aún sin que la contraparte cumpla con ninguno de sus compromisos.
¿Qué hizo el Hamás en ese territorio que gobierna?
No construyó escuelas, ni caminos ni creó fuentes de trabajo.
Nada queda de las construcciones que habían erigido los israelíes, ni de los invernaderos modelo donde florecía todo tipo de cultivo.
Allí todo es caos, vandalismo, y la única actividad en ebullición es la terrorista. En lugar de sentar las bases para la formación de su futuro Estado, (el que teóricamente reivindican), con el multimillonario apoyo internacional fabrican, almacenan y contrabandean armas y explosivos.
Gaza es una enorme plataforma desde la cual se disparan todos los días misiles contra poblaciones civiles.
Hace poco más de un mes el Hamás intensificó sus acciones, se infiltró en Israel, emboscando y asesinando a varios soldados y tomando como rehén al que quedó con vida.
Coincidentemente, en una operación concertada de pinzas, el Hizbolá, desde el Sur del Líbano, lanzó docenas de misiles a poblaciones israelíes, en un ataque unilateral. Luego cruzó la frontera internacional, atacó a una patrulla, mató a ocho soldados y secuestró a dos.
El Hizbolá, Partido de Dios, es un movimiento fundamentalista, que sigue la ideología del Ayatolah Jomeini que promueve la Guerra Santa contra Occidente.
Fue la primera que utilizó terroristas suicidas para sus ataques y es la responsable, entre otros, de los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA en Buenos Aires.
Esta organización paramilitar disfrazada de partido político, tiene representación parlamentaria y Ministros en el gobierno del Líbano.
Es la única que no se desarmó al final de la guerra civil, a pesar de que así se lo exigieron las Naciones Unidas.
El Gobierno del Líbano, no solamente no la desarmó, sino que permitió que lanzara, desde su propio territorio, esta auténtica declaración de guerra.
Hamás y Hizbolá iniciaron acciones bélicas en forma sincronizada, patrocinadas por Siria e Irán.
Dos países necesitados de distraer la atención mundial.
Siria acusada del asesinato del ex primer ministro libanés Hariri y de enviar insurgentes a Irak.
Irán bajo la sospecha de querer obtener armas atómicas.
Cabe recordar que este régimen teocrático, niega el Holocausto por un lado, pero por otro se propone ejecutarlo llamando a borrar a Israel del mapa.
Precisamente el día del ataque del Hizbolá, (el 12 de julio) se cumplía el plazo para que responda a las Naciones Unidas sobre su programa nuclear.
Ambos regímenes; que violan sistemáticamente todos los derechos humanos, donde no existe democracia, libertad, ni derechos para las mujeres; brindan a los terroristas bases operativas, apoyo logístico y financiamiento.
Toda la clase de recursos que les niegan a sus propios pueblos, que viven en la ignorancia y en la miseria, para atacar a la única democracia de todo el Medio Oriente.
Esta lucha no es para combatir la ocupación, como muchas veces se utilizó de excusa, porque no la hay.
Tanto en el límite Sur, en la Franja de Gaza como en la frontera Norte con el Líbano, los límites son los reconocidos internacionalmente.
No existe motivo alguno para que existan ejércitos irregulares, fuertemente armados.
En el Líbano el Hizbolá cuenta con 15.000 cohetes que apuntan al corazón de Israel (de los que sólo en estos últimos días han disparado 2.200).
Estos terroristas utilizan como arsenales las mezquitas y como base de lanzamiento de sus misiles casas particulares, usan como escudos humanos a su propia gente y tienen de rehén a todo el país.
Saben que en caso de una reacción, son inevitables las víctimas civiles.
Y ésa es justamente su intención.
Así hacen más difícil la respuesta israelí, provocan problemas humanitarios, y confunden a la opinión pública sobre quien es el verdadero agresor.
Nos lamentamos por todas las víctimas inocentes, por todas.
Pero no es verdad que la responsabilidad sea de todos por igual.
Israel, ejerce su derecho a la legítima defensa.
Para desarticular la infraestructura terrorista debe adentrarse en áreas pobladas y sacrifica el factor sorpresa (tira volantes) para avisar y dar tiempo a los civiles a que evacuen la zona.
El objetivo es rescatar a los soldados secuestrados y proteger a su población civil de las agresiones.
Israel siempre se esforzó por buscar caminos para encontrar soluciones pacíficas. Siempre tuvo una mano extendida de paz, fraternidad y buena vecindad.
Cuando Egipto y Jordania se animaron a aceptar esa propuesta, de inmediato se concretaron los acuerdos de Paz.
Lamentablemente en la otra mano, ha debido empuñar la espada para defenderse y preservar su existencia.
El pueblo judío, fiel a sus ideales seguirá construyendo su sueño milenario de paz, seguiremos adelante con nuestros ideales, todos juntos, por nuestros hijos....
AM ISRAEL JAI ! |