PALABRAS DEL EMBAJADOR DE ISRAEL, YOEL BARNEA [26-7-2006] Palabras del Embajador de Israel en el Uruguay, Sr. Yoel Barnea, en el Acto de Solidaridad con Israel realizado el lunes 24 de julio de 2006
Otra vez más, en la corta historia de renacimiento de nuestra soberanía nacional sobre la tierra de nuestros antepasados, el Estado de Israel está confrontado a aquellos que ven la solución del conflicto en el Medio Oriente en la destrucción del estado judío. La nuestra es una lucha justificada y así lo analiza la gran mayoría de la opinión pública israelí: estamos defendiendo el derecho de nuestros hijos que viven en el norte y en el sur del país, de poder jugar en las calles, de poder dormir en sus camas y no en refugios, de no tener que vivir con miedo a los misiles que envían Hamas y Hizbollah, de no tener que acudir a ayuda sicológica desde temprana edad, de ir a la escuela sin miedo como todos los niños del mundo.
No puede solamente haber tranquilidad de un lado de la frontera con el Líbano, debe haber paz y tranquilidad de los dos lados de la frontera. 
¿Contra qué demuestran aquellos que nos condenan? Contra el hecho que Israel no concuerda en ser borrado del mapa, se opone a vivir bajo la amenaza de misiles cotidianos contra las ciudades de Ashkelon, Sderot, Haifa o Naharía.
¿Hay una ciudad en el mundo que estaría de acuerdo en vivir bajo ataques muchas veces cotidianos y frecuentemente varias veces por día, sin reaccionar, demostrando comprensión hacia aquellos que envían sus misiles y que quieren aniquilarnos?
¿Qué acontecería si de Dover, en Gran Bretaña, de un lado del Canal de la Mancha enviaran misiles, cohetes y ataques terroristas en dirección a Calais, en Francia, del otro lado del Canal de la Mancha? No se los deseo de ninguna manera a estos dos países amigos, pero me pregunto si los franceses mostrarían comprensión y no reaccionarían. Lo dudo profundamente.
Existen, sí señoras y señores, diversas versiones de fascismo: uno de izquierda, como aquel de derecha, como también el fascismo religioso ejemplificado muy bien por el movimiento terrorista Hizbollah. ¿Qué tienen en común todas estas y otras versiones del fascismo? No creen que el otro pueda tener razón. Estas diversas versiones del fascismo están convencidas que hay una sola verdad, la de ellos.
Y ese no es el caso. Hay diversas verdades y diversas circunstancias y si la prensa de izquierda y sus seguidores están presos de su retórica ideológica y no tienen capacidad de analizar esas circunstancias, tomando en cuenta las realidades y los hechos y no fundamentando sus visiones en slogans vacíos de contenido, pues bien, se anulan ellos mismo y sus opiniones no pueden tener validez alguna.
Más de 2.200 misiles fueron lanzados contra el territorio soberano del Estado de Israel en estos últimos 12 días, con decenas de muertos y heridos. Desde el año 2.000, y antes también, Israel es víctima de olas de terrorismo y atentados indiscriminados contra nuestra población civil, niños, hombres y mujeres en autobuses, cines, cafés, centros comerciales, sin discriminación.
¿Dónde están esos “justos” (entre comillas), “hombres de bien” (entre comillas), “analistas objetivos” (entre comillas), “hombres de Estado” (entre comillas), que persiguen la Verdad (con mayúscula), la Justicia (con mayúscula), y los Derechos Humanos (con mayúscula), que protestaron vehementemente cuando nuestros niños y civiles morían en los autobuses y centros comerciales?
¿Acaso la sangre israelí es menos roja que la sangre ajena? No es más roja pero de ninguna manera menos roja. El dolor de una madre judía es el mismo que aquél de una madre libanesa, árabe o palestina. ¿Por qué, entonces utilizar dos pesos y dos medidas – condenando permanentemente las acciones israelíes y no condenando con el mismo vigor y la misma severidad el terrorismo palestino, el fanatismo iraní, el extremismo ideológico y religioso de Hizbollah.
Dos pesos, dos medidas. Todos aquellos que escogen este análisis diferenciado invalidan automáticamente sus puntos de vista.
No hay una sola verdad. ¿Acaso nosotros instruimos al terrorismo extremista y fanático de Hamas y Hizbollah, de posicionar la infraestructura terrorista en el seno de la población civil en Gaza y en el Líbano, en el seno de sus propias familias y hermanos.
Si así lo decidieron los líderes del terrorismo de Hamas y Hizbollah, tienen ellos sobre su conciencia la muerte y el sufrimiento de sus conciudadanos, correligionarios de sus propios hermanos.
Qué decir cuando un activista terrorista de Hizbollah afirma que tiene tres hijos, el menor de 6 años. Si Hizbollah no tuviera más proyectiles y cohetes para enviar contra Israel, él – el padre – está dispuesto a enviar a su hijo de 6 años y los otros dos también, como proyectiles contra Israel. Es el fanatismo, el extremismo, el culto a la muerte con el cual se confronta Israel desde hace muchos años. Es una relación diferente hacia la vida, son valores diferentes, son visiones diferentes.
Nuestro enemigo no es el pueblo palestino o el pueblo libanés. Nuestros enemigos son los grupos terroristas, que ven en la destrucción del Estado de Israel la única solución a la problemática del Medio Oriente.
Esta confrontación no es Israel contra Hizbollah, es Israel y el Líbano contra Hizbollah.
Y este extremismo terrorista no para y no se limita al Medio Oriente. Antes era Jerusalén, Tel Aviv y Haifa. Después vino Madrid, Londres, Buenos Aires, Bali, Nueva York y otros atentados terroristas en los cuatro rincones del planeta.
La comunidad internacional parece no querer entender que desgraciadamente el fanatismo y el terrorismo no actúan solamente en el Medio Oriente, sino, si se lo permiten, llega a todo lugar, país, región y continente.
Israel está luchando por sus intereses, por su población, por su seguridad, por su bienestar, pero esta lucha forma parte del combate y de la confrontación de los estados y las sociedades que se oponen al terrorismo, al asesinato indiscriminado, a la muerte y la destrucción como culto y objetivo, contra aquellos países como Irán y Siria y sus lacayos Hamas y Hizbollah, que piensan como las diversas versiones del fascismo, que hay solamente un camino, una verdad, una religión, una visión, la de ellos, que se debe imponer a todos los otros por la fuerza y la agresión, por la muerte si fuera necesario.
Hizbollah, traducción, partido de D’os, partido de Alá, mata, daña y destruye en nombre de D’os. ¿No es acaso eso paradojal? Las diversas religiones ven en la vida el valor más importante. Sin ella, no hay capacidad de existencia de otros valores – pero Hizbollah y Hamas matan, asesinan, atacan, hieren y destruyen en nombre de D’os. Algo está radicalmente errado aquí.
La comunidad internacional, que en su mayoría manifestó durante todos estos años complacencia con el terrorismo, cierta comprensión hacia esta plaga, tenía dificultades en definir las actividades asesinas y terroristas de Hizbollah como tales – es, sin duda, cómplice de la catastrófica situación del Líbano hoy.
Israel y el Líbano no tienen problemas y diferencias significativas y tampoco existen reivindicaciones territoriales ni otras. Hubiéramos podido, ya hace tiempo, firmar un acuerdo de paz si Siria e Irán lo hubieran permitido. Este país vecino es, desgraciadamente, la víctima trágica de estas doctrinas y violencia fanáticas que traen sufrimiento, muerte y dolor a todos aquellos a los cuales se acercan.
Por qué la comunidad internacional permitió que en el sur del Líbano se constituya una vez más, como en el pasado, un estado dentro del estado libanés, donde Hizbollah construyó en estos últimos seis años – desde el retiro de Israel en el año 2.000 de sus fuerzas del sur del Líbano – una infraestructura de agresión, con 13.000 misiles de corto, mediano y largo alcance, que amenazaban a más de un millón de habitantes del norte de Israel, judíos, musulmanes y árabes.
La conciencia internacional estaba de vacaciones, inoperante, cuando esto sucedió, y paralelamente también desde el año 2.000, cuando se desenfrenó la segunda Intifada e Israel fue víctima del cruel e indiscriminado terrorismo palestino, con más de 1.500 muertos y miles de heridos.
Ahora, en el conflicto actual, de repente se despertaron y la conciencia internacional reanudó sus actividades.
¿Dónde estaba el representante de Ayuda Humanitaria de las Naciones Unidas, Jan Egeland, cuando israelíes morían en los autobuses, cines y cafés como resultado de los ataques suicidas del terrorismo palestino y los misiles de Hizbollah? Ahora, este alto funcionario de las Naciones Unidas condena a Israel por violación del derecho humanitario. ¿Y, acaso, la muerte de esos israelíes en actos terroristas palestinos y agresiones de Hizbollah no son una violación de ese mismo derecho humanitario?
DOS PESOS, DOS MEDIDAS.
En el sur del Líbano, Hizbollah intencionalmente borró en toda esa región y en otras partes del Líbano, incluyendo partes de la capital libanesa, las diferencias entre lo que es militar y lo que es civil. Una casa de familia es un objetivo civil. Una mezquita es, sin duda, un objetivo civil. Pero esa misma casa de familia o esa mezquita, cuando albergan terroristas y material bélico, se transforman en un objetivo militar.
¿Quién paga el precio? Desgraciadamente, la población civil libanesa, que es transformada en rehén, en carne de cañón y en escudo humano del terrorismo, del fanatismo indiscriminado que mata israelíes, palestinos, libaneses, judíos, musulmanes, cristianos y ateos, sin distinción.
Hasta el día de hoy ha habido del lado libanés alrededor de 380 muertos, más de la mitad de ellos terroristas y el resto civiles, contrariamente a los comunicados libaneses, que hablan de una mayoría de muertos civiles. Son muertes lamentables, demasiadas, superfluas e inútiles (cada muerto es un mundo que desaparece, sea él israelí, libanés, palestino u otro). Pero si Israel atacara indiscriminadamente a la población civil, como pretenden estas opiniones, ideológicamente, políticamente y prácticamente parciales, el número de muertos libaneses sería mucho más alto. Repito, cada muerto y herido civil inocente es una víctima demás de este conflicto.
Nuestros objetivos son militares. Hizbollah y el estado libanés tienen la responsabilidad que el terrorismo de Hizbollah se esconde detrás de los escudos humanos civiles que son sus hermanos.
¿Conocen ustedes un país que comunica a sus enemigos dónde va a atacar y lanza panfletos para que la población civil se aleje de sus objetivos, dándole así al enemigo una ventaja, porque también los terroristas con sus misiles, junto con los civiles, pueden aprovechar la ocasión y huir?
Yo no conozco.
¿Debemos excusarnos que hemos tenido hasta hoy solamente (entre comillas) alrededor de 50 civiles muertos?
Si fueran 500 muertos israelíes, ¿la conciencia internacional estaría más apaciguada y tranquila?
Sí, señoras y señores, hermanos y amigos. Israel le da a la vida humana de su población, tanto militar como civil, un valor superior, probablemente el central y más importante de nuestro quehacer nacional.
Protegemos la vida de nuestra población, no la pondremos en peligro innecesario para tener una prensa más favorable o una opinión pública más simpatizante con Israel. Esto, contrariamente a la visión extremista, fanática y terrorista que ve en la muerte un valor superior a la vida. Por eso la utilización cobarde y despreciable de Hamas y Hizbollah de sus hermanos como escudos humanos y carne de cañón, para obtener la simpatía de la opinión pública internacional.
Israel prefiere vivir y ser condenado a morir y ser lamentado. Esa segunda opción ya fue aplicada y no nos ha dado buenos resultados. Hace 60 años la opinión pública internacional simpatizó con nosotros y seis millones de nuestros hermanos fueron exterminados. Hoy en día, pretende Irán que el Holocausto no existió y hay que borrar al estado judío del mapa, sea directamente, sea por sus lacayos de Hamas y Hizbollah, que reciben apoyo, armas, instrucción y ayuda de Irán y Siria.
Y a propósito de apoyo y armas iraníes, el aeropuerto internacional de Beirut es un objetivo civil? Sí, sin duda, si por allí pasan pasajeros y mercaderías en el contexto de la libre circulación entre estados.
No, y otra vez no, si el aeropuerto internacional de Beirut sirve para el tránsito de armas desde Irán y Siria, para servir al terrorismo de Hizbollah.
¿De dónde recibe Hizbollah sus 13.000 misiles y cohetes?
Pues de Irán, pasando también por el aeropuerto internacional de Beirut, el aeropuerto internacional de Damasco y la vía terrestre de Damasco-Beirut.
En este caso también la moneda tiene dos lados. Si parte de la opinión pública internacional, aquella prensa cegada por una retórica ideológica parcial y obsoleta y algunos países que tampoco quieren que los confundan con hechos y realidades, ignoran intencionalmente el otro lado de la moneda, sus argumentos carecen de validez y no podrían ser tomados en cuenta. Todos estos factores han perdido su fundamento de equilibrio e imparcialidad con respecto a los intereses, las necesidades, los valores y los derechos de todos los países y pueblos de la región sin excepción, incluyendo aquellos de Israel.
Señoras y señores, amigos y hermanos. Esta es una guerra justa pero lamentable. No han dejado a Israel otra opción ahora que la militar. Nos hemos retirado de Gaza en el 2005. Nos hemos retirado del Líbano en el 2000, cumpliendo las resoluciones de las Naciones Unidas, que exigen también el desarme de Hizbollah y el despliegue de las fuerzas militares libanesas en el sur del país. Pero esa parte de las resoluciones no fue cumplida por Hizbollah y el gobierno libanés. Nos explican que el gobierno libanés es débil y no puede confrontarse con Hizbollah. Puede ser que sea así, pero no es Israel y su población que tienen que pagar el precio de la incapacidad y la ineptitud libanesa.
Aquellos que hoy nos condenan en la comunidad internacional hubieran tenido que ayudar al Líbano a ejercer su soberanía sobre todo el territorio libanés, incluyendo el sur y desarmar a Hizbollah según las decisiones y resoluciones de las Naciones Unidas.
Debemos resaltar que la comunidad internacional manifiesta hoy en día una comprensión y un apoyo más grande que en el pasado hacia las posiciones israelíes y las razones que llevaron a Israel a tomar las actuales iniciativas militares, definiendo a Hizbollah como el agresor que desencadenó la crisis política actual.
El mundo árabe también omitió sus obligaciones y una vez más sacrificó al pueblo libanés sobre el altar de sus intereses y sus posiciones anti-israelíes. Sepan ustedes que hoy, en el seno de los países árabes, existen también aquellos – países moderados – que ven positivamente la disminución de las capacidades bélicas, fanáticas, y militares del terrorismo shiita de Hizbollah, que hoy daña y destruye al Líbano y dirige sus misiles contra Israel y mañana podría dirigir sus agresiones contra esos países árabes moderados, asistido por la ideología y el apoyo de Irán.
El ex Secretario de Estado americano, Henry Kissinger, dijo en alguna ocasión que no hay amistades entre países, hay solamente intereses entre países.
Pero hay ocasiones en las cuales los países amigos de Israel tienen que sobreponerse a esos intereses (comerciales y otros) y tomar actitudes equilibradas en nombre de valores superiores, como el derecho a la existencia de Israel, su derecho a defenderse de la agresión y el terrorismo, el derecho de la población israelí de vivir en paz y tranquilidad, como en la mayoría de los países del planeta, y la oposición total al terrorismo y la agresión, como medios legítimos de obtener logros políticos y otros. Es eso lo que espera Israel de los países amigos y lamentamos cuando nos defraudan.
Deseo agradecer la solidaridad de nuestros hermanos judíos uruguayos, como aquella de las comunidades judías en todo el mundo; nuestro destino es común porque somos un pueblo que quiere vivir y seguir contribuyendo, como lo ha hecho por milenios, al bienestar y al progreso de todos los países, como el Uruguay, donde los judíos forman parte integral de la sociedad y aportan su contribución a este país y pueblo amigo que es el Uruguay.
Agradezco también a todos los presentes, a las personalidades, partidos políticos, entidades culturales, religiosas y otros, y a todos amigos de la causa de Israel en Uruguay, que manifestaron su solidaridad y su apoyo a Israel en estos complejos y difíciles momentos.
El Estado de Israel no es perfecto, estamos lejos de no cometer errores y faltas, pero nuestros objetivos son justos, claros y limpios: queremos la paz entre nuestros enemigos y nosotros – ellos quieren también la paz pero sin nosotros.
Tenemos el derecho y la obligación de defendernos con todos los medios a nuestra disposición, y así lo haremos.
Sí a la vida.
Sí a la paz.
No al terrorismo.
No al fanatismo.
No al extremismo.
Venceremos porque nuestra causa es justa.
Viva el Estado de Israel.
Viva la República Oriental del Uruguay.
Muchas gracias. |