Senador Francisco Gallinal [7/2/2007] Palabras del Senador Gallinal en el homenaje recordatorio del Dia Internacional de Conmemoracion Anual en memoria del holocausto del pueblo judio.
SEÑOR GALLINAL.- El Partido Nacional ha promovido la celebración de esta sesión extraordinaria de la Comisión Permanente del Poder Legislativo con el propósito, por supuesto, de realizar un homenaje recordatorio del Día Internacional de Conmemoración Anual en memoria del Holocausto del pueblo judío. Lo ha hecho con el respaldo de todas las colectividades políticas que integran el Parlamento; lo ha hecho convencido de que esta es una causa justa, que no ha sido ajena a la vida de nuestra colectividad durante todos los tiempos en que correspondió marcar una posición en defensa de derechos y en el cuestionamiento de agresiones a la dignidad humana.
Hoy llegamos a este homenaje, señor Presidente, como Partido Nacional, en nombre de su Directorio, con la presencia del señor Presidente de dicho Directorio, doctor Jorge Larrañaga, de los legisladores que integramos la Comisión Permanente, en nombre de su bancada, en nuestra calidad de integrantes del Directorio y de Secretarios del Cuerpo y, además, en el ejercicio de un derecho y de un deber que consideramos absolutamente insoslayable.
Nuestra colectividad política, señor Presidente, tiene, además, el honor, para sí y en su momento, de haber promovido desde el Gobierno nacional y bajo la Presidencia del doctor Luis Alberto Lacalle, la derogación de la Resolución 3379 de la Asamblea General de las Naciones Unidas -aprobada el 10 de noviembre de 1975 por 72 votos a favor y 35 en contra; uno de ellos, felizmente, fue el voto del Uruguay- que lamentablemente había equiparado al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular. Dicha resolución indigna fue derogada en el año 1991 y el Uruguay tiene el honor de haber sido coautor de la moción en función de la cual se la derogó. Gobernaba entonces en el Uruguay el Partido Nacional y nuestra delegación votó a favor de esa derogación, hecho que nos llena de orgullo.
También en esos años y a iniciativa del señor Presidente de la República y del Poder Ejecutivo, con el apoyo del Parlamento nacional en forma unánime y a través de la aprobación de distintas leyes que permitieron obtener determinadas franquicias fiscales, se aprobó primero, se construyó luego y se inauguró en 1994 el Memorial del Holocausto del Pueblo Judío. Eso, señor Presidente, constituye un símbolo de lo que es el Uruguay y del pensamiento que nuestro país tiene respecto a estos episodios, a estos hechos de la historia mundial.
En consecuencia, como Partido Nacional llegamos convencidos de lo que vamos a decir y de lo que estamos haciendo en una continuidad histórica que es necesaria para poder fortalecer esa idea y ese objetivo principal de que efectivamente nunca más se repitan sucesos de esas características.
A propósito de este tema, he tomado del artículo de opinión "Recordación, reflexión, educación", del pasado 12 de enero del medio de prensa " La Palabra Israelita" las reflexiones del doctor Eduardo Kohn, Director de la B'nai B'rith Internacional América Latina, que es precisamente una de las organizaciones promotoras de esta iniciativa. Concretamente, allí se dice: "Este 27 de enero, Día Mundial de Recordación del Holocausto del pueblo judío, es una oportunidad para que todos -sociedad civil y Estados- difundan adecuadamente la tragedia del Holocausto. Su evocación y explicación deben servir para que las nuevas generaciones tomen conocimiento de la realidad y se vayan creando las condiciones para que las enseñanzas de la Shoá impidan, efectivamente, que en ninguna parte del planeta vuelvan a repetirse masacres contra grupos humanos de cualquier origen, credo o color de piel".
El día de hoy, señor Presidente, de recordación a la Shoá, es bueno para tomar esas tres palabras del doctor Kohn: recordación, reflexión y educación, porque hoy recordamos a las víctimas del Holocausto, víctimas del odio étnico y racial, de la intolerancia política y social, expresando nuestro compromiso para el mantenimiento de la memoria, pero también invita a reflexionar ya que el exterminio de un pueblo entero fue también un crimen contra la humanidad y por eso todos tenemos el deber de alzar nuestra voz contra todo tipo de antisemitismo y en general contra cualquier tipo de discriminación. Y por supuesto no olvidarnos del último, para que no se repita: educación, no menos importante, para poder transmitir a las nuevas generaciones las lecciones de la verdad. Cada testimonio de un sobreviviente tiene una enorme importancia, cuenta sus propias vivencias y combate a los que niegan la realidad del Holocausto. Pero que la educación consista en enseñarle a las futuras generaciones de manera que puedan entender el modo en que se produjeron los hechos e impedir que se repitan.
La Decisión 60/7 de la Asamblea General de Naciones Unidas, del 1º de noviembre de 2005, determinó que el 27 de enero sea desde ese momento y para el futuro el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.
Allí, entre otras disposiciones, se establece:
"―Instar a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro y, en ese contexto, insta al Grupo de Trabajo a la cooperación internacional en la enseñanza, recordación e investigación del Holocausto.
―Rechazar toda negación, ya sea parcial o total, del Holocausto como hecho histórico.
―Condenar sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas, dondequiera que tengan lugar.
―Pedir al Secretario General que establezca un programa de divulgación titulado 'El Holocausto y las Naciones Unidas' y que adopte medidas para movilizar a la sociedad civil en pro de la recordación del Holocausto y la educación al respecto, con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro".
Recordar es un deber y una responsabilidad común. En este caso es especialmente cierto en el caso del Holocausto. Por ello, en nombre de nuestra colectividad, señor Presidente, recogemos con agrado la resolución sobre la conmemoración del Holocausto y trasladamos nuestra felicitación a aquellas organizaciones que en nuestro país promovieron la iniciativa para que hoy este Cuerpo Legislativo rinda este homenaje que hoy nos reúne.
El señor legislador Ríos recordaba las palabras de Elie Wiesel, en el sentido de que no todas las víctimas eran judías, pero sí todos los judíos eran víctimas. Deseo destacar el testimonio de Wiesel, quien encontró una misión en los horrores que presenció en los campos de concentración: ser la memoria del mundo. En su renombrado libro " La Noche" comienza diciendo: "Nunca olvidaré esa noche, la primera noche en el campo que ha transformado mi vida en una larga noche, maldecida siete veces y siete veces sellada. Nunca olvidaré aquel humo. Nunca olvidaré los pequeños rostros de los niños, cuyos cuerpos vi transformarse en coronas de humo bajo un cielo azul silencioso. Nunca olvidaré aquellas llamas que consumieron mi fe para siempre. Nunca olvidaré el silencio nocturno que me privó, por toda la eternidad, del deseo de vivir. Nunca olvidaré aquellos momentos que asesinaron mi Dios y mi alma, convirtiendo en polvo mis sueños. Nunca olvidaré estas cosas. Nunca. En Auschwitz no murió sólo el judío, sino que murió el hombre, murió la civilización".
Es por ello que Wiesel, Premio Nobel de la Paz en 1986, nos llama a no olvidar, a repudiar el camino fácil de la indiferencia que lleva a la insensibilidad. Y escribió: "Lo opuesto del amor no es el odio, es la indiferencia. Nuestro paradigma moral, debe exigirnos luchar contra la injusticia y la opresión, la discriminación y odio como parte de una vida recta. No basta con evadir estos problemas en nuestro vivir cotidiano. Se trata de luchar activamente contra ellos. Tolerar su existencia, por pequeña que sea la instancia, es abrir nuevamente una ventana de oportunidad al holocausto".
El mundo, señor Presidente, no conoció sino de forma gradual las verdaderas dimensiones del mal que encerraban los campos de concentración, los que tenían como propósito exterminar a todo un pueblo. Hubo además otras víctimas –tal como ya lo ha señalado el señor legislador Ríos-, como los gitanos. También fueron masacrados ciudadanos polacos, personas de origen eslavo, personas físicas y mentalmente discapacitadas, así como opositores políticos, numerosos escritores y artistas. A todos ellos, nuestro respeto. Pero lo vivido por el pueblo judío, señor Presidente, fue una tragedia aparte.
Dos tercios de los judíos de Europa, entre ellos un millón y medio de niños, fueron asesinados. Una civilización entera fue arrancada de raíz, destruida y asolada.
En ocasión del 61 aniversario de la liberación de Auschwitz, bajo el lema "recordemos hoy y por siempre", en una ceremonia solemne celebrada en la Asamblea General de la ONU, Kofi Annan decía: "no es posible dar marcha atrás a la tragedia sin igual del Holocausto. Hay que recordarla con vergüenza y horror, mientras la humanidad conserve la facultad de recordar". "Debemos rendirle homenaje a las víctimas del holocausto, quienes, jamás obtendrán resarcimiento. También debemos rendirle homenaje a los sobrevivientes quienes llevaron al mundo y al pueblo judío un mensaje de esperanza. Pero el tiempo pasa y van quedando cada vez menos, por esta razón corresponde a las generaciones posteriores mantener el recuerdo vivo. Hoy es sobre todo un día de recuerdo no sólo de las víctimas de horrores pasados, sino también para evitar las posibles víctimas de horrores presentes y futuros".
Dijo Juan Pablo II: "Que al menos hoy, y en el futuro, esto sirva de advertencia: no se debe ceder ante las ideologías que justifican la posibilidad de atropellar la dignidad humana en base a la diferencia de raza, color de la piel, lengua o religión". "Deseamos recordar, pero deseamos recordar con un objetivo, específicamente, con el de garantizar que la maldad jamás prevalecerá de nuevo, como lo hizo en el caso de los millones de víctimas inocentes del nazismo. Solo una ideología sin Dios puede planificar y ejecutar el exterminio de todo un pueblo. Los judíos y los cristianos comparten un inmenso patrimonio espiritual, derivado de la misma autorrevelación de Dios. Nuestras enseñanzas religiosas y nuestra experiencia espiritual demandan que superemos la maldad con el bien". A su vez, en el Museo Recordatorio del Holocausto "Yad Vashem" en Jerusalén, el Papa Juan Pablo II señaló: "no existen palabras para describir tanta maldad", aclarando que lo que sucedió en los campos es algo "que nadie puede ignorar, ni olvidar, que nadie puede minimizar".
Hoy, 62 años después de la liberación de los campos de muerte simbolizada en la liberación de Auschwitz, son menos, por cierto, los sobrevivientes de aquella tragedia que aún viven entre nosotros.
Dado que el alma no fue muerta por los nazis, aunque lo hubieran querido, los sobrevivientes, con menor o mayor medida de éxito, lograron en muchísimos casos rehacer sus vidas y mirar hacia adelante. Y recordar. En nombre de todos ellos, no hay que olvidar. En ese sentido, corresponde destacar la figura de la señora Ana Benkel de Vinocur, sobreviviente de los campos de concentración y autora de varios libros, para que la tragedia no sea olvidada ni desvirtuada. Entre ellos se destacan "Un libro sin título" y "Volver a vivir después de Auschwitz".
Recordaba el Presidente del Comité Central Israelita, Ernesto Kreimerman –que hoy nos hace el honor de acompañarnos- a Vinocur, quien residía en Uruguay desde 1947, señalando: "debe ser recordada por toda la sociedad uruguaya como un ejemplo de dignidad humana que habiendo sobrevivido el holocausto no se dedicó a hablar del holocausto sino de la recuperación de la dignidad para que una tragedia similar no volviera a ocurrir, con la memoria como ejercicio de vida y no de muerte".
Finalmente, señor Presidente, al sumarnos al nunca más, condenamos todo evento, iniciativa o declaración que cuestione la existencia histórica del Holocausto y del resto de los asesinatos cometidos por nazis.
Hace pocas semanas el Primer Ministro palestino, junto al Presidente iraní, desafiando la resolución de las Naciones Unidas, dirigieron en Irán un seminario cuyo único y excluyente asunto fue la negación del Holocausto y contó con la presencia de los más reconocidos racistas y xenófobos internacionales, propinando en esta forma una ostensible afrenta a la conciencia humana. Numerosos países, a través de sus gobernantes y Parlamentos, han hecho escuchar sus voces de rechazo y repudio a este triste evento.
¡Que se escuche, señor Presidente, también la voz de este Parlamento, de rechazo y de repudio a todo intento de negación de hechos de estas características!
(Aplausos en la barra)
―¡Y junto a la declaración que con los compañeros del Partido Nacional hemos elaborado y puesto a consideración, a efectos de aprobar una conjunta con los restantes integrantes del Cuerpo, vaya un saludo afectuoso a los sobrevivientes, a los familiares de las víctimas y, de manera particular, al conjunto de la comunidad judía del Uruguay!
Desde luego que hacemos énfasis en la voluntad de trabajar por el nunca más. Pero creo que el mejor homenaje en el día de hoy es que a esta sesión solemne del Parlamento nacional se haya sumado una Barra tan nutrida y con tanta presencia. Mire la Barra, señor Presidente, y verá allí a todas las generaciones, y muy especialmente una nutrida presencia de jóvenes. Están aquí presentes autoridades, representantes de las instituciones y nuestros compatriotas, pero hay una marcada presencia juvenil que nos asegura que "NUNCA MÁS".
Muchas gracias.
(Aplausos en la Sala y en la Barra)
|