Palabras del Embajador de Israel Sr. Yoel Barnea [3 de mayo de 2007] Palabras del Embajador Yoel Barnea en el festejo central de Iom Haatzmaut realizado el 26 de abril de 2007
Es con mucho orgullo que debemos festejar un nuevo aniversario de la Independencia del Estado de Israel y 40 años de la reunificación de Jerusalén, capital eterna del Estado de Israel y centro espiritual de todo el pueblo judío.
En 1948 no éramos más de 800.000 habitantes en Israel, de los cuales alrededor de 600.000 judíos. Hoy pasamos la barrera de los 7 millones (siete millones ciento cincuenta mil habitantes). 148.000 nuevas vidas nacieron en Israel este último año y más de 18.000 judíos hicieron aliá en este período. Nos estamos aproximando ya a los 60 años de independencia, un período largo e importante en la historia de este antiguo-nuevo país. Es este un logro muy singular pues tenemos el privilegio de tener un Estado judío soberano e independiente después de dos milenios de dispersión y diáspora. Este logro se debe al sacrificio y la abnegación de generaciones de israelíes y sus hermanos de la diáspora para que nosotros y las futuras generaciones podamos vivir en un estado libre, pujante, democrático y progresista, en el cual sus ciudadanos tienen su destino en sus manos.
En este aniversario, no obstante las dificultades y los peligros, las amenazas, las angustias y las penurias, nuestro estado goza del aprecio y la admiración de los diversos pueblos – por sus capacidades, logros y cualidades. Israel está entre los países más desarrollados, mucho más que otros países que disponen de recursos naturales, que Israel no tiene, ni tendrá. Pero los recursos humanos – la cualidad de nuestra población, sus capacidades, su abnegación y su apego al pueblo y al Estado de Israel, son los que hacen la diferencia.
Compartimos nuestros conocimientos con los pueblos amigos como el Uruguay y somos una fuente de inspiración para tantas naciones que quieren imitarnos en su voluntad de hacer florecer los desiertos, como lo ha hecho Israel y su población en estos últimos años y desarrollar la ciencia y la alta tecnología, áreas en las cuales Israel ha tenido un destacado progreso y desarrollo en estos últimos años.
Podemos contemplar estos 59 años de independencia con mucho orgullo y satisfacción, esperando por un futuro promisorio y alentador. Continuaremos esforzándonos por la paz entre Israel y sus vecinos, por el desarrollo de nuestra sociedad, para corregir las desigualdades sociales y económicas y hacer de este estado tan especial, un lugar mejor para vivir y desarrollar nuestra identidad nacional, nuestras tradiciones y nuestra idiosincrasia.
Frente a las amenazas de aquellos que quieren nuestro mal y piensan, como Irán, que los conflictos se resuelven “borrando del mapa” a una u otra de las partes, les decimos NO MAS. Aquél que desea dañarnos, tendrá que confrontarse con un país y un pueblo fuerte y decidido, que sabe defenderse y no dudaremos de hacerlo, si las circunstancias así lo exigen.
A todos los países y pueblos de la región del Medio Oriente, les proponemos: hablen con nosotros el lenguaje de la paz, dejen de lado el camino de la violencia, del odio y del terrorismo. Esta opción nunca traerá soluciones, solamente sufrimiento, angustia y frustración para todos. El único camino es el lenguaje de la negociación y del diálogo, sumado a concesiones mutuas que otorgarán a todos los pueblos y países de la región paz, estabilidad y progreso.
Las comunidades judías de la diáspora son nuestros más fieles aliados y juntos continuaremos esforzándonos para realizar tantos objetivos que nos son comunes; como la identidad judía, le educación judía, la solidaridad con el Estado y el pueblo de Israel y la perennidad del pueblo judío. Así podremos construir un futuro de paz, satisfacción, orgullo y bienestar para el Estado de Israel, para el pueblo judío doquier que se encuentre y para todos los pueblos y países de buena voluntad, como el Uruguay, a fin de hacer de este universo un mundo mejor, donde la paz, el bienestar y la felicidad reinen.
Aprovecho para agradecer a todas las instituciones de la comunidad judía local y particularmente a los organizadores de este evento: la Agencia Judía, la Organización Sionista del Uruguay (OSU), la Federación Sionista Juvenil y el Keren Hayesod – por el apoyo, la colaboración contínua a lo largo de todo el año con nuestra Embajada y la solidaridad que esta colectividad manifiesta hacia las causas del Estado, del pueblo de Israel y sus hermanos de la diáspora.
En este espíritu de optimismo y satisfacción, les deseo a todos ustedes, queridos hermanos un JAG HAATZMAUT SAMEAJ y que podamos reforzar la unión en el seno del pueblo judío, entre la población que reside en Sión y aquella que (todavía) vive en la diáspora, porque la unión hace la fuerza, juntos triunfaremos porque somos un pueblo con un destino común. |